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Gastronomía


    La gastronomía de Noalejo está basada principalmente en los productos derivados de la matanza del cerdo, embutidos y chacinas caseras cuya fama ha traspasado los límites de su municipio desde que algunos empresarios, hace algunas décadas y desde la Sierra de Noalejo, lugar que por su altitud es idóneo para el curado en bodega de jamones -el propio casco urbano de Noalejo supera los 1.000 metros sobre el nivel del mar-, comercializan en las provincias limítrofes unos muy apreciados "chorizos", una "butifarra" realizada con la cabeza del cerdo y el hígado molido con especias, embutida en tripas y cocida, o una exquisita "morcilla de cebolla", chacinas éstas elaboradas con recetas tradicionales, que aquí son denominadas genéricamente como "embutidos caseros". 

    Esta tradición matancera ha dado lugar a que en Noalejo sobreviva -bien es cierto que no con la intensidad de tiempos pasados- un guiso de reciedumbre gastronómica donde los haya, pero no por ello digno de ser probado en toda su extensión cualquier día invernal, conocido como la "olla de San Antón", vianda con cuya ingesta se honraba y se festejaba en otros tiempos al santo abad, patrón y protector de los animales domésticos. Los ingredientes de esta peculiar "olla" son judías blancas y habas secas en remojo, haciendo éstas últimas las funciones que la patata vino a hacer en estos guisos de puchero a partir del siglo XVIII, cuando se generalizó su consumo: trabar el caldo espesándolo y dándole consistencia, siendo usual, por ello, que también se dejen cocer en esta olla unos cascos de patata. La nómina de productos de cerdo que la integran comienza con un trozo de espinazo, unas costillas en sal, un hueso de jamón, una oreja y el rabo del cerdo, un trozo de la papada y otro de tocino añejo, todo ello hervido junto a una cabeza de ajos, una cebolla y un pimiento rojo. Sépase que la celebración de San Antón ha sido en otros tiempos festejo de gran predicamento entre los noalejeños, encontrándose su fiesta reglamentada desde el primer tercio del siglo XVIII, tiempo en los que ya se tenía como de gran antigüedad, llegando a tener este santo en Noalejo hasta su romería propia. En la actualidad se sigue festejando San Antón, al cual se le encienden hogueras en torno a las cuales se canta, y en cuyas ascuas se asan "chorizos y morcillas caseras" que son consumidas dándole mucha briega a la bota de vino. 

    Propias también de Noalejo, como su propio nombre denota, son las "cachorreñas noalejeñas", plato que habitualmente preparaban los pastores en la montaña para la cena. Se trata de una sopa caliente elaborada con agua, vinagre, aceite de oliva, ajo majado, sal y pimiento molido, a la que se le incorporan tras hervir unas rebanadas de pan previamente tostadas. 

     Principales platos de la gastronomía de Noalejo:

 

Degusta Jaén - Noalejo 

 

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